Todo lo que debes saber sobre el crujir rodilla: causas y soluciones

Todo lo que debes saber sobre el crujir rodilla: causas y soluciones

Introducción

El crujido en la rodilla o crujir rodilla, conocido como crepitación, es un fenómeno común que puede tener diversas causas. Los ruidos articulares en la rodilla, denominados crepitaciones, son un fenómeno muy común que puede presentarse en personas de todas las edades y en distintas ocasiones. Este tipo de sonido suele aparecer cada vez que se realiza un movimiento articular y, en la mayoría de los casos, no indica algo grave ni debe ser motivo de preocupación, como ocurre con el crujido de otras articulaciones.

El crujir de la rodilla puede tener diversas causas y razones, como la cavitación articular, la fricción de tendones o ligamentos, o el desgaste natural de la articulación. Existen diferentes tipos de sonidos articulares, y este artículo explicará ejemplos de situaciones en las que pueden aparecer, aclarando dudas frecuentes y ofreciendo consejos prácticos para quienes experimentan este fenómeno.

Es importante destacar que el crujido de la rodilla es común y generalmente inofensivo. Solo en ciertas ocasiones, como cuando el sonido se acompaña de dolor, inflamación u otros síntomas, puede ser motivo de consulta médica.

Anatomía y función de la rodilla

La rodilla es una de las articulaciones más grandes y complejas del cuerpo humano, esencial para la movilidad y el bienestar diario. Está formada principalmente por tres huesos: la rótula, el fémur y la tibia. Estos huesos se conectan y se mueven gracias a la acción conjunta de ligamentos, tendones y músculos, que proporcionan estabilidad y permiten realizar movimientos como flexionar y extender la pierna.

El cartílago recubre los extremos de los huesos dentro de la articulación, actuando como una especie de amortiguador que reduce la fricción y protege contra el desgaste del cartílago durante actividades como caminar, subir y bajar escaleras, o hacer ejercicios. El líquido sinovial, presente en el interior de la rodilla, lubrica la articulación y facilita el movimiento suave. Este líquido contiene pequeñas burbujas de gas que, al cambiar de presión durante el movimiento, pueden producir el característico crujido o chasquido en la rodilla.

Los ligamentos y tendones son fundamentales para mantener la estabilidad de la rodilla y evitar lesiones. Sin embargo, la rodilla es una articulación sometida a mucho estrés y, por ello, es susceptible a problemas como el desgaste, la fricción excesiva o la acumulación de aire en la articulación, lo que puede generar ruidos o molestias. Mantener la movilidad y la salud de la rodilla es clave para realizar actividades cotidianas y deportivas sin limitaciones.

¿Qué produce el “crujido”?

Existen diferentes causas y razones por las que cruje la rodilla, y es importante conocer el tipo de sonido (crujidos, chasquidos o crepitaciones) y la frecuencia con la que ocurre para identificar su origen. La frecuencia y el tipo de sonido pueden ayudar a determinar si es motivo de preocupación. Por ejemplo, el crujido puede ser más notorio en personas con menos masa muscular o que realizan movimientos repetitivos, así como al realizar movimientos como ponerse en cuclillas.

Desde un punto de vista fisioterapéutico, los sonidos pueden originarse por:

  • Cavitación articular: una de las causas más frecuentes, ocurre por la formación y colapso de burbujas de gas en el líquido sinovial.
  • Deslizamiento de tendones o ligamentos sobre prominencias óseas, lo que también puede causar crujidos en la rodilla.
  • Cambios en la superficie del cartílago, donde el desgaste del cartílago puede provocar un crujido más constante o áspero, especialmente en personas mayores.
  • Lesiones previas o inestabilidad articular, que pueden ser responsables del crujido.
  • El uso excesivo de la rodilla en actividades físicas intensas o, por el contrario, la falta de ejercicio que causa debilidad muscular, pueden influir en la aparición de crujidos.

En ausencia de síntomas como dolor, inflamación o bloqueo, estos fenómenos suelen ser benignos. Sin embargo, si la frecuencia con la que cruje la rodilla aumenta, o si alguna vez los crujidos interfieren con la capacidad para realizar actividades diarias, pueden ser motivo de preocupación y consulta médica.

Diagnóstico y pruebas

El diagnóstico del crujido en la rodilla comienza con una evaluación detallada por parte de un especialista en cirugía ortopédica y traumatología. El médico examina la articulación para valorar la movilidad, la estabilidad y la presencia de dolor o inflamación. Es habitual que se realicen pruebas de imagen, como radiografías o resonancias magnéticas, para observar el estado de los huesos, el cartílago y los tejidos blandos, y así identificar posibles lesiones o daños que puedan estar causando el crujido en la rodilla.

En algunos casos, se llevan a cabo pruebas de movilidad para analizar cómo responde la rodilla al flexionarse y extenderse, así como pruebas de estabilidad para comprobar la resistencia de los ligamentos y la capacidad de la articulación para soportar el peso y el movimiento. Si existe sospecha de inflamación o infección, se pueden solicitar análisis clínicos adicionales.

Es importante recordar que el crujido en la rodilla no siempre indica un problema grave. Sin embargo, si el crujido se acompaña de dolor, inflamación o limitación del movimiento, es fundamental consultar a un especialista para determinar la causa y recibir el tratamiento adecuado. La fisioterapia y los ejercicios de fortalecimiento muscular suelen ser recomendados para mejorar la movilidad y prevenir futuras lesiones. En casos más severos, puede ser necesario recurrir a la cirugía ortopédica y traumatología para reparar o reemplazar la articulación dañada, asegurando así la recuperación y el bienestar del paciente.

¿Cuándo hay que prestar atención?

El crujido puede ser clínicamente relevante si se acompaña de los siguientes síntomas, que son motivo de consulta médica:

  • Dolor persistente
  • Inflamación
  • Bloqueo articular
  • Sensación de inestabilidad

Las claves para identificar cuándo el crujir de rodilla requiere atención incluyen la presencia de síntomas como dolor, inflamación, bloqueo o inestabilidad, ya que estos pueden indicar lesiones de menisco, artrosis o condromalacia rotuliana. Además, los crujidos en la rodilla son motivo de preocupación si interfieren con la capacidad para realizar actividades diarias. Se recomienda consultar a un especialista si aparecen estos síntomas y seguir sus recomendaciones para mantener la salud articular.

Abordaje desde la fisioterapia

A continuación, te ofrecemos consejos y recomendaciones para el cuidado de la rodilla y la prevención del crujir rodilla. La evidencia científica indica que el tratamiento debe centrarse en:

  • Mejora de la fuerza muscular mediante ejercicios de fortalecimiento y estiramiento, lo que ayuda a mejorar la estabilidad de la rodilla y evitar que la rótula se desplace o roce al moverse.
  • Control neuromuscular, apoyado por la fisioterapia, que ayuda a corregir desequilibrios musculares y mejorar el alineamiento rotuliano.
  • Optimización de los patrones de movimiento, junto con la realización de ejercicio regular y equilibrado para fortalecer los músculos alrededor de la rodilla sin generar un estrés excesivo.

Otras recomendaciones prácticas incluyen: mantener un peso saludable para reducir el estrés y el riesgo de problemas articulares en las rodillas, realizar estiramientos y calentamientos adecuados antes de cualquier actividad física, utilizar calzado adecuado para prevenir movimientos irregulares, y aplicar el método R.I.C.E. (reposo, hielo, compresión y elevación) en caso de dolor o inflamación aguda.

Bibliografía

  • McCoy, G. F. et al. (1987). Vibrations arthrography. Journal of Bone and Joint Surgery.
  • Crema, M. D. et al. (2011). Knee joint crepitus. Osteoarthritis and Cartilage.
  • Dye, S. F. (2005). The pathophysiology of patellofemoral pain. Clinical Orthopaedics.

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