Dolor de rodilla: causas, tratamientos y consejos para aliviarlo
Introducción
El dolor de rodilla es un sÃntoma común en personas de todas las edades y una de las principales causas de consulta en fisioterapia. El dolor de rodilla puede comenzar repentinamente, a menudo después de una lesión o de ejercicio, y en otras ocasiones tras actividades cotidianas o deportivas. En muchos casos, una molestia leve o un problema simple en la rodilla se alivia por sà mismo, sin necesidad de intervención. Sin embargo, el dolor no siempre equivale a daño estructural, y en caso de dolor persistente, intenso o acompañado de otros sÃntomas, es importante consultar para descartar problemas más graves.
¿Cómo se produce el dolor de rodilla?
La rodilla es fundamental para la movilidad y estabilidad del cuerpo, permitiendo desplazarnos y realizar actividades cotidianas.
El dolor es una experiencia multidimensional, influida por:
- Tejidos periféricos
- Sistema nervioso central
- Factores psicológicos y sociales
Los músculos que rodean la rodilla y las diferentes partes de la articulación pueden contribuir a la percepción del dolor.
Esto explica por qué personas con hallazgos similares en imagen pueden experimentar niveles de dolor muy diferentes.
El dolor de rodilla puede ser de origen mecánico o inflamatorio.
Factores asociados al dolor de rodilla: artritis reumatoide
- Sobrecarga mecánica
- Déficit de fuerza
- Alteraciones del movimiento
- Estrés y miedo al movimiento
La rodilla es una articulación compleja
La rodilla conecta el fémur, la tibia y la rótula, y está formada además por ligamentos, meniscos y tendones que permiten el movimiento y la estabilidad de las piernas. Estos huesos y estructuras pueden verse afectados por lesiones como desgarros, fracturas o golpes, especialmente en actividades deportivas o tras un accidente.
El uso excesivo o inadecuado de la articulación, como ocurre al correr largas distancias o practicar deportes de contacto, puede provocar lesiones en los cartÃlagos, tendones o ligamentos. El sobrepeso (peso corporal elevado) es un factor de riesgo importante para el dolor de rodilla, ya que aumenta la carga sobre la articulación y puede acelerar el desgaste.
El dolor de rodilla aparece durante el ejercicio como en reposo
Suele agravarse tras periodos de inactividad, como al levantarse después de estar sentado mucho tiempo. Por ejemplo, actividades como correr, subir escaleras o practicar deportes de contacto pueden desencadenar molestias o lesiones. Los atletas son especialmente propensos a desarrollar el sÃndrome de dolor patelofemoral, una afección frecuente también en adultos mayores con artritis en la rótula. En jóvenes deportistas, la enfermedad de Osgood-Schlatter puede causar dolor e hinchazón en la zona de la espinilla y la placa de crecimiento debido a la tensión repetida del tendón.
Entre las enfermedades más comunes que afectan la rodilla se encuentran la artrosis, una enfermedad degenerativa que causa dolor y rigidez, y la osteoartritis, el tipo más frecuente de artritis en esta articulación. Existen más de 100 tipos de artritis diferentes, y la artritis reumatoide puede causar inflamación, acumulación de lÃquido y destrucción progresiva del cartÃlago. Además, una lesión en la rodilla puede afectar a los ligamentos, tendones o bolsas sinoviales que rodean la articulación.
Es importante consultar a un médico si presenta dolor agudo en la rodilla acompañado de hinchazón, ya que un diagnóstico temprano es clave para evitar complicaciones.
Diagnóstico y evaluación
El diagnóstico y la evaluación del dolor de rodilla son pasos esenciales para identificar las causas que pueden estar afectando la articulación y, asÃ, establecer el tratamiento más adecuado. Cuando una persona acude al médico por dolor en la rodilla, el primer paso suele ser un examen fÃsico detallado. En esta evaluación, el profesional revisa la movilidad, la estabilidad y la presencia de inflamación o rigidez en la articulación de la rodilla, prestando atención a la ubicación exacta del dolor y a los sÃntomas asociados.
Para obtener una visión más completa del estado de la rodilla, el médico puede solicitar pruebas de imagen como radiografÃas o resonancias magnéticas. Estas herramientas permiten observar el cartÃlago, el menisco, los ligamentos y otros tejidos internos, ayudando a detectar lesiones, desgaste, rotura o signos de enfermedades como la osteoartritis o la condromalacia. En algunos casos, se pueden realizar análisis de sangre para descartar afecciones inflamatorias como la artritis reumatoide, o incluso recurrir a una artroscopia, una técnica mÃnimamente invasiva que permite visualizar el interior de la articulación.
Es fundamental que el paciente proporcione toda la información posible sobre su dolor de rodilla: cuándo comenzó, si apareció tras una lesión o actividad especÃfica, cómo afecta a su vida diaria y si existen factores que lo alivian o lo empeoran. Detalles como la dificultad para subir escaleras, la presencia de hinchazón o la limitación en el movimiento ayudan al médico a orientar el diagnóstico y a valorar el impacto en la calidad de vida.
El proceso de evaluación
La evaluación puede revelar diferentes causas del dolor de rodilla, como la tendinitis, la artritis, la rotura de ligamentos o el desgaste del cartÃlago. Una vez identificada la causa, se diseña un plan de tratamiento personalizado que puede incluir fisioterapia, ejercicios especÃficos para mejorar la movilidad y la fuerza, medicamentos para aliviar el dolor y, en algunos casos, intervenciones quirúrgicas.
Buscar atención médica es especialmente importante si el dolor de rodilla es intenso, persistente o se acompaña de sÃntomas como fiebre, enrojecimiento o inflamación significativa. Un diagnóstico preciso y un tratamiento adecuado son claves para aliviar el dolor, prevenir complicaciones y mantener la movilidad y la calidad de vida. Seguir las recomendaciones del equipo médico y realizar los ejercicios indicados es fundamental para una recuperación efectiva y para volver a disfrutar de las actividades cotidianas sin molestias.
Enfoque basado en la evidencia
El abordaje más eficaz incluye:
- Educación terapéutica
- Ejercicio progresivo
- Exposición gradual al movimiento
La fisioterapia para el dolor de rodilla incluye ejercicios de estiramiento y fortalecimiento que mejoran la movilidad de la articulación. Es fundamental fortalecer los músculos que rodean la rodilla, ya que esto ayuda a prevenir el dolor y las lesiones. En especial, trabajar los cuádriceps y los músculos isquiotibiales contribuye a la estabilidad y protección de la rodilla. Incorporar ejercicios de flexibilidad y de equilibrio en el entrenamiento permite que los músculos trabajen de manera coordinada, mejorando la estabilidad articular. Mantenerse fÃsicamente activo, con actividades como natación, ciclismo, yoga o caminata, es recomendable para fortalecer los músculos alrededor de las rodillas. Además, el tratamiento de rehabilitación puede incluir tecnologÃas como la electroestimulación para aliviar el dolor y favorecer la recuperación.
BibliografÃa
- Moseley, G. L., Butler, D. (2015). Explain Pain. NOI Group.
- Woolf, C. J. (2011). Central sensitization. Pain.
- Crossley, K. et al. (2016). Patellofemoral pain. British Journal of Sports Medicine
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